{"id":4474,"date":"2025-11-08T14:15:30","date_gmt":"2025-11-08T13:15:30","guid":{"rendered":"https:\/\/irmina.art\/?page_id=4474"},"modified":"2025-11-22T19:08:32","modified_gmt":"2025-11-22T18:08:32","slug":"fabulo","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/irmina.art\/index.php\/fabulo\/","title":{"rendered":"F\u00e1bulo"},"content":{"rendered":"\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h4 id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-heading-352660e1\" class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-heading wp-block-themeisle-blocks-advanced-heading-352660e1\"><strong>Fragmento<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h5 id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-heading-733ed77b\" class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-heading wp-block-themeisle-blocks-advanced-heading-733ed77b\">Un prefacio<\/h5>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">\u00abLa muerte de Aleth indica mi pronta e irremediable muerte\u00bb. \u00abLa existencia de Aleth es garant\u00eda de mi propia existencia\u00bb. Formuladas estas dos premisas, se puede llegar a una sencilla conclusi\u00f3n: \u00abIgnorar a Aleth significa ignorar mi destino: mi muerte o existencia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Estas ideas tan concretas \u2014expuestas aqu\u00ed en tiempo presente\u2014 comenzaron a invadir mi mente siendo s\u00f3lo un ni\u00f1o, pero de una manera imprecisa y poco entendible, a modo de vagas im\u00e1genes, simples esbozos conceptuales o sugerentes sensaciones. Con la llegada de la adolescencia, esas abstracciones carentes de identidad y de un claro significado se convertir\u00edan en contundentes convicciones, en aut\u00e9nticas certezas que me obligar\u00edan a buscar y encontrar a Aleth cada d\u00eda. Y, en definitiva, ese ser\u00eda mi prop\u00f3sito en la vida, pues un designio fatal para Aleth ser\u00eda un designio fatal para m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h5 id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-heading-91d0f74a\" class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-heading wp-block-themeisle-blocks-advanced-heading-91d0f74a\">Aleth<\/h5>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><strong>I<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Escondida en su jard\u00edn, Aleth bordaba delicados pa\u00f1uelos de seda que m\u00e1s tarde vend\u00eda en la ciudad. Yo la observaba a trav\u00e9s del enrejado que separaba su casa, Vila Separada, del camino; para ello, fing\u00eda que cazaba alg\u00fan insecto, que me interesaba por alguna cuesti\u00f3n bot\u00e1nica o que jugueteaba con los barrotes de la verja. De cualquier manera, disimulaba mi inevitable comportamiento. Con el paso de los a\u00f1os hubo que guardar las apariencias m\u00e1s si cabe y actuar con la m\u00e1xima pulcritud.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Pese a que resultaba dif\u00edcil distinguirla en el cenador que le serv\u00eda de cobijo, una muestra del vestido, un ligero movimiento de cabeza o el vuelo de sus manos me hac\u00edan saber que ella estaba all\u00ed, tras el emparrado. Fijaba entonces su leve presencia en mi retina, para no tener duda de que realmente la hab\u00eda visto. Si por alg\u00fan motivo recelaba, reiniciaba la busca y analizaba minuciosamente cada detalle de esa visi\u00f3n hasta quedar absolutamente convencido. Y cada d\u00eda este proceder se repet\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">No siempre la climatolog\u00eda permit\u00eda un escenario tan controlable. Cuando el mal tiempo hac\u00eda acto de presencia, la b\u00fasqueda se complicaba: Aleth escapaba de la peque\u00f1a p\u00e9rgola de plantas trepadoras. Ten\u00eda entonces que esmerarme en dar con una prueba de su existencia en la propia casa: una cortina al correrse o descorrerse, su difusa imagen tras los ventanales, la luz de una l\u00e1mpara encendi\u00e9ndose o apag\u00e1ndose, una moment\u00e1nea y fantasmal aparici\u00f3n. Esas eran las \u00fanicas y d\u00e9biles se\u00f1ales que pod\u00eda conseguir y con las que ten\u00eda que satisfacer mi demanda de respuestas. Para no llegar a esa situaci\u00f3n, experimentaba el encuentro haciendo salidas a deshora. Las carreras a contrarreloj y las excusas con las que consegu\u00eda esquivar algunas obligaciones me perturbaban, pero formaban parte de mi vida.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><strong>II<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Vila Separada quedaba algo alejada de la ciudad, por lo que se la conoc\u00eda con ese nombre tan a prop\u00f3sito. Construida sobre un acantilado, la vivienda pod\u00eda considerarse una fortaleza a la que pr\u00e1cticamente nadie ten\u00eda acceso y en la que Aleth viv\u00eda una elegida reclusi\u00f3n. Alrededor de la propiedad se extend\u00eda el mar en una rueda infinita que, a su vez, encerraba nuestra peque\u00f1a isla mediterr\u00e1nea: Pont d\u00b4Illa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">A ese mar inacabable, que comprend\u00eda todos los oc\u00e9anos, mares y r\u00edos del mundo, yo lo llamaba F\u00e1bulo. Le di ese nombre cuando entend\u00ed que deb\u00eda distinguirlo con un apelativo que reflejara su grandiosidad y poder, cuando entend\u00ed que deb\u00eda referirme a \u00e9l con un \u00fanico nombre que permitiera eliminar todos esos otros t\u00edtulos que lo denominaban y defin\u00edan, pero que lo degradaban y desestructuraban est\u00fapidamente. F\u00e1bulo era un ser extraordinario y dotado de vida propia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">En su arrebato u holganza,<br>en su turbulencia o templanza<br>siempre F\u00e1bulo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">En muchas ocasiones, F\u00e1bulo sujetaba toda su energ\u00eda en una ligera y acompasada ondulaci\u00f3n azul. Otras veces, se le ve\u00eda turbio y tan enfurecido que parec\u00eda querer escapar de su propio seno. Por las noches, su mon\u00f3tono arrullo o su incansable bramar pretend\u00edan adormecerme. Era entonces cuando los pensamientos m\u00e1s siniestros acerca del estado en que pudiera hallarse Aleth se acrecentaban, volvi\u00e9ndose tan machacones que me imped\u00edan conciliar el sue\u00f1o. Con el fin de alejar tales pensamientos de mi cabeza recurr\u00eda a lo que yo llamaba \u00abmis juegos piadosos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Uno de esos juegos consist\u00eda en dar un nuevo significado a las palabras. Repet\u00eda esas palabras una y otra vez, una y otra vez, procurando mantener el orden en el que se me hab\u00edan ocurrido y asociando cada una de ellas con su reciente acepci\u00f3n. O bien, y esta era una de tantas otras opciones, confeccionaba una imagen mental con m\u00faltiples y variados elementos que, pasados unos segundos, deb\u00eda reproducir con exactitud. Otro de los juegos era realmente enrevesado: cada una de las letras de un vocablo era reemplazada por una otra \u2014vocal por vocal, consonante por consonante\u2014, por lo que un t\u00e9rmino cualquiera alteraba indefectiblemente su morfolog\u00eda y su fon\u00e9tica. Con las palabras resultantes \u00abtraduc\u00eda\u00bb cualquier peque\u00f1a frase: el nombre de un cuadro o el t\u00edtulo de un libro, por ejemplo. No pod\u00eda comprobar la perfecta resoluci\u00f3n de ninguno de los juegos, pero era capaz de mantener a raya al enemigo. Ya en plena madrugada, el sue\u00f1o y el cansancio me venc\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">No hab\u00eda transcurrido demasiado tiempo desde que consiguiera dormirme cuando entraba mi t\u00eda Carmit a la habitaci\u00f3n. Retiraba el cubrecama en el que me arrebujaba pl\u00e1cidamente, estiraba de los almohadones y descorr\u00eda las gruesas cortinas. Las sombras de la noche dejaban de gravitar en torno a m\u00ed, convirti\u00e9ndose en fin\u00edsimos haces de luz que me hac\u00edan recordar que a\u00fan estaba vivo. A pesar de que a Carmit le disgustaba mi pereza, yo remoloneaba todo lo que pod\u00eda. Entre sue\u00f1os le dec\u00eda que ya me levantaba, pero rendido como estaba volv\u00eda a quedarme dormido. Sin darse por satisfecha, Carmit me susurraba al o\u00eddo: \u00abSimon, Simon, mi querido muchachito, un hermoso d\u00eda nos espera\u00bb. Le sonre\u00eda resignado y me levantaba con tal de contentarla. As\u00ed, de esta manera, sin querer ni poder alterar el estreno matutino, como si temi\u00e9ramos abandonar nuestros h\u00e1bitos, recib\u00edamos la vida cada d\u00eda. Y cada d\u00eda, la vida se iba convirtiendo en una nueva aventura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">De entre los momentos de b\u00fasqueda que a diario soportaba, hab\u00eda uno que encerraba en s\u00ed una absoluta precisi\u00f3n. En s\u00e1bados alternos, Aleth acud\u00eda a la ciudad a hacer entrega de sus bordados y abastecerse de v\u00edveres. S\u00f3lo entonces pod\u00eda verla sin impedimentos, de manera contundente, inequ\u00edvoca, rotunda\u2026 Y a pesar de que era ese un tiempo limitado, a m\u00ed me parec\u00eda un tiempo tan generoso y profundo que me sumerg\u00eda en \u00e9l con total confianza. La duda que habitualmente me acompa\u00f1aba se convert\u00eda en la convicci\u00f3n de una presencia. No es que no hallara obst\u00e1culos en cuanto a la completa certificaci\u00f3n de la existencia de Aleth, sino que las dificultades que pudieron aparecer me resultaron tan llevaderas que m\u00e1s que un tiempo generoso y profundo, aquel era un tiempo milagroso que trascend\u00eda sobre todo lo dem\u00e1s. Y as\u00ed fue durante toda la que puede considerarse mi vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">El \u00abs\u00e1bado milagroso\u00bb daba inicio con la llegada de Aleth a la ciudad. Siempre igual: las mismas horas \u2014muy temprano en el verano y ya avanzada la ma\u00f1ana en el invierno\u2014, el mismo ceremonial, la misma estrategia a seguir. Yo la aguardaba por cualquiera de las callejuelas que daban a la plaza hasta que escuchaba acercarse la vieja calesa que la conduc\u00eda desde Vila Separada: sal\u00eda entonces a su encuentro. Y ella, seria, indiferente, ensimismada, sin percatarse de que yo andaba por all\u00ed, descend\u00eda del veh\u00edculo lentamente y se consagraba a sus quehaceres: su figura ocupaba mi mirada y apaciguaba la impaciencia de mi mente. A partir de ah\u00ed, segu\u00eda sus movimientos de manera encubierta \u2014siempre manteniendo una distancia prudencial\u2014, la custodiaba visualmente hasta all\u00e1 adonde se dirigiera: tem\u00eda que se desvaneciera al doblar una esquina o al mezclarse entre las gentes que iban y ven\u00edan. Cuando entraba a cualquier recinto permanec\u00eda a la espera hasta que, de nuevo, resurg\u00eda como mi salvaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">No hay m\u00e1s realidad que la que se despliega ante nosotros con toda su fuerza, con todo su brillo, con todo su claror. S\u00f3lo constatando los hechos se da respuesta a las cuestiones que no pudieron resolverse por falta de evidencias. De esa manera, se certifican los pensamientos, las ideas, los conceptos, las entidades; en definitiva, se certifica nuestra realidad. S\u00f3lo as\u00ed podemos entender y aceptar aquello que por simple perturbaci\u00f3n de los sentidos u ocultaci\u00f3n a los mismos desconocemos o dudamos o creemos o, simplemente, imaginamos. Pese a ello, yo part\u00eda de unas premisas que carec\u00edan de un previo an\u00e1lisis de veracidad: \u00abLa muerte de Aleth indica mi pronta e irremediable muerte\u00bb, \u00abLa existencia de Aleth es garant\u00eda de mi propia existencia\u00bb. Eran estos postulados absolutos dogmas desde su mismo inicio y proclamaci\u00f3n, pero ambos eran de una indiscutible conclusi\u00f3n: \u00abIgnorar a Aleth significa ignorar mi destino: mi muerte o existencia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">La realidad de cada \u00abs\u00e1bado milagroso\u00bb llegaba a su final cuando Aleth regresaba a su refugio. El recorrido que la calesa realizaba desde la plaza hasta Vila Separada era parte de una convulsa despedida en la que no cab\u00eda el adi\u00f3s. Yo corr\u00eda campo a trav\u00e9s, tropez\u00e1ndome con los pedruscos, enganch\u00e1ndome en los espinos, pele\u00e1ndome por evitar las abundantes plantas de marrubio, todo con el fin de llegar con tiempo suficiente de descubrir su figura. Pero esa figura no tardaba en confundirse entre la enramada y el claroscuro del jard\u00edn como una muda sombra m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">\u2022\u2022\u2022 \u2022\u2022\u2022 \u2022\u2022\u2022<\/p>\n\n\n\n<div id=\"wp-block-themeisle-blocks-button-group-75cf72ae\" class=\"wp-block-themeisle-blocks-button-group wp-block-buttons align-right-desktop\">\n<div id=\"wp-block-themeisle-blocks-button-fe1fc1ba\" class=\"wp-block-themeisle-blocks-button wp-block-button\"><a href=\"https:\/\/irmina.art\/index.php\/fabulo-y-otros-relatos\/\" target=\"_self\" rel=\"noopener noreferrer\" class=\"wp-block-button__link\"><span><strong>Volver<\/strong><\/span><\/a><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abLa muerte de Aleth indica mi pronta e irremediable muerte\u00bb. \u00abLa existencia de Aleth es garant\u00eda de mi propia existencia\u00bb. 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